Maestro Folla Alumno Con Polla Enorme
0Carlos cerró la puerta del aula con llave y se giró hacia Javier, que estaba de pie junto al escritorio. El maestro maduro sonrió con seguridad mientras se bajaba los pantalones, dejando que su polla enorme y dura saltara libre, gruesa y venosa, con la cabeza hinchada goteando precum. Javier tragó saliva al verla, su cuerpo esbelto tensándose de inmediato.
Javier se puso nervioso, sus manos temblando a los costados mientras Carlos se acercaba con paso firme. El alumno de 19 años sintió cómo el deseo lo invadía, pero también el miedo a lo que venía. Carlos no dijo nada al principio, solo señaló el suelo frente a él.
“Arrodíllate, Javier. Ahora.”
Javier obedeció, cayendo de rodillas sobre el suelo frío. Su cara quedó justo al nivel de esa polla gigante que se mecía pesada frente a sus labios. Carlos lo agarró del cabello con fuerza, tirando de su cabeza hacia adelante sin darle opción.
“Abre la boca, alumno.”
La polla de Carlos empujó contra los labios de Javier y se hundió de golpe hasta el fondo de su garganta. Javier tosió y ahogó un gemido, sus ojos se humedecieron mientras la enorme verga le estiraba la boca sin piedad. Carlos no soltó la presión, manteniendo la cabeza de Javier inmóvil mientras follaba su garganta con embestidas cortas y duras.
Javier gimió fuerte alrededor de la polla, el sonido ahogado y húmedo llenando el aula vacía. Su propia polla se endureció dentro de los pantalones mientras Carlos lo usaba sin compasión, metiendo y sacando la polla gigante hasta que la saliva le chorreaba por la barbilla. Cada embestida profunda hacía que Javier se sacudiera, su cuerpo delgado sometido al control del maestro.
Carlos aceleró el ritmo, empalando a Javier con su polla enorme y dura, golpeando el fondo de su garganta una y otra vez. Javier jadeaba entre embestidas, lágrimas cayendo por sus mejillas mientras tragaba lo que podía. Carlos gruñó bajo, empujando más fuerte, sus bolas golpeando contra la barbilla del alumno.
“Así, joder, tómatela toda.”
Javier sintió cómo su culo se contraía con necesidad, deseando que Carlos lo volteara y lo follase de verdad, pero por ahora solo podía tragar y gemir mientras la polla gigante lo follaba sin descanso. Carlos no mostraba señales de parar, manteniendo el agarre firme en su cabello y el ritmo brutal.







