Chupada Intensa al Joven Andino
0El Amante divisó al Joven Andino apoyado contra la pared de la cabaña aislada en las montañas, su cuerpo delgado y piel morena brillando con el sudor del calor andino. Sin perder tiempo, lo agarró por las caderas con manos firmes y lo empujó hacia atrás, sintiendo cómo el chico de diecinueve años se tensaba de pura anticipación. El deseo lo consumía entero; quería esa polla dura y sensible en su boca ahora mismo.
Se arrodilló de golpe, abrió el pantalón del joven con un tirón brusco y liberó la verga erecta que saltó hacia su cara. Sin pausa alguna, bajó la cabeza y engulló la polla de un solo movimiento, tragando hasta que el glande golpeó el fondo de su garganta. Chupó con fuerza, succionando ruidosamente mientras su lengua daba vueltas rápidas alrededor del eje grueso y caliente.
El Joven Andino soltó un gemido ronco y agitó las caderas hacia adelante, buscando más profundidad. “Joder, chúpamela toda”, murmuró con voz entrecortada, sus manos aferrándose al cabello del Amante. El chico movía el culo con urgencia, metiendo y sacando la verga en la boca húmeda que lo devoraba sin piedad.
El Amante respondió con más intensidad. Usó una mano para sujetar la base de la polla y la otra para acariciar las pelotas pesadas del joven, apretándolas mientras su lengua lamía cada centímetro del miembro sensible. Subía y bajaba la cabeza sin descanso, babeando sobre la verga que se hinchaba aún más en su boca. El sabor salado y el calor de la piel morena lo excitaban tanto que su propia polla palpitaba dentro de los pantalones.
El Joven Andino jadeaba y gemía más fuerte, sus caderas empujando con fuerza. “Más rápido, no pares, tu boca es puta adicta”, gritó entre dientes, el cuerpo delgado temblando mientras la polla resbalaba una y otra vez entre los labios apretados del Amante. Este succionaba con fuerza, tragando saliva y precum, su lengua experta presionando el frenillo y recorriendo las venas hinchadas de la verga joven.
Las manos del Amante no se detenían: una acariciaba el culo firme del chico, metiendo un dedo entre las nalgas para rozar el agujero apretado, mientras la otra bombeaba la base de la polla en sincronía con la succión profunda. El Joven Andino se retorcía, buscando follar esa garganta con más velocidad, su polla latiendo y filtrando más líquido caliente que el Amante tragaba con avidez.
La excitación crecía sin control. La verga del joven estaba completamente dura, roja y brillante de saliva, lista para meterse en cualquier agujero. El Amante la soltó solo un segundo para lamerla de arriba abajo, chupando los huevos después y volviendo a tragarla entera, decidido a llevarlo al límite antes de follarlo de verdad.







