Compañero de cuarto cachondo se folla a su Fleshlight

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Diego cerró la puerta de su habitación con fuerza, girando la llave para quedar aislado. Sus manos temblaban mientras sacaba la fleshlight de debajo de la cama, el cilindro negro pesado en sus dedos. El joven universitario de 22 años, delgado y de piel clara, con el cabello corto oscuro pegado a la frente por el sudor anticipado, sintió su polla endurecerse al instante contra la tela del pantalón.

Se bajó los jeans y los boxers de un tirón, liberando su polla gruesa y venosa que ya apuntaba hacia arriba, dura y palpitante. Agarró el bote de lubricante, vertió una cantidad generosa en la entrada de la vagina artificial de la fleshlight y untó el interior con dos dedos, sintiendo la textura suave y estriada que imitaba un coño apretado. Luego untó su polla con la misma mano, frotando desde la base hasta el glande hinchado, cubriéndola de lubricante resbaladizo.

Diego colocó la fleshlight sobre su polla y empujó. La entrada caliente y lubricada tragó su verga de golpe, apretando el tronco mientras él gemía bajo. Empezó a moverla rápido, subiendo y bajando el juguete con golpes secos y húmedos que resonaban en la habitación. Su polla desaparecía y reaparecía una y otra vez dentro del coño falso, el lubricante chorreando por sus huevos.

Jadeando con fuerza, Diego apretó sus huevos con la mano libre, estrujándolos con rudeza mientras aceleraba el ritmo de la fleshlight. La vagina artificial succionaba su polla con cada embestida, las paredes internas frotando el glande sensible. Su cuerpo delgado se tensó, los músculos de los brazos marcándose mientras empujaba la fleshlight más profundo, follando el juguete con embestidas brutales y rápidas.

El placer lo golpeó intenso. Su polla palpitaba dentro de la fleshlight, el calor y la presión envolviéndolo todo. Diego temblaba entero, las piernas flojas, el pecho subiendo y bajando con jadeos entrecortados. Se acercó al orgasmo sin control, moviendo la fleshlight aún más rápido, casi arrancándola y volviéndola a clavar hasta el fondo.

Su cuerpo se sacudió violento cuando explotó. Un chorro caliente y espeso de semen brotó directo dentro de la fleshlight, llenando la vagina artificial con pulsos largos y fuertes. Diego siguió bombeando el juguete mientras corría, el semen rebosando por los bordes y chorreando por su polla y huevos. Jadeó fuerte, la voz rota, apretando los huevos con la mano hasta que el último chorro salió y su cuerpo se quedó temblando, la polla aún enterrada en el juguete lleno de su leche caliente.

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