Twinks Follan En Baño Público
0Lucas entró en el baño del aeropuerto con el corazón latiendo fuerte. El lugar olía a desinfectante y humedad, con las luces fluorescentes parpadeando sobre los lavabos vacíos. Al girar la esquina hacia los urinarios, sus ojos azules se clavaron en Mateo, que estaba apoyado contra una de las puertas de los cubículos. El twink de cabello castaño rizado le devolvió la mirada con una sonrisa pícara, y en ese instante Lucas supo que no había vuelta atrás. El deseo era palpable, urgente, como si el riesgo de que alguien entrara en cualquier momento los encendiera aún más.
Mateo no esperó. Se acercó rápido, agarró a Lucas por la cintura con manos firmes y lo empujó contra la pared fría de azulejos. Lucas sintió el choque en su espalda delgada, pero solo pudo jadear de excitación. Mateo lo apretó contra la superficie dura, frotando su cuerpo esbelto contra el de Lucas, y sus pollas ya endurecidas se rozaron a través de la tela de los pantalones.
—Quítamela ya, zorra —susurró Mateo con voz ronca, mordiendo el lóbulo de la oreja de Lucas.
Lucas obedeció sin dudar. Sus dedos temblorosos abrieron la bragueta de Mateo y liberaron la polla gruesa y dura que saltó hacia afuera, palpitante y con la cabeza brillante de precum. Sin miedo, Lucas se arrodilló un poco, lamió la longitud desde la base hasta el glande, saboreando el sabor salado y caliente. Su lengua recorrió cada vena mientras chupaba con avidez, tragando la polla de Mateo hasta el fondo de la garganta en una mamada ruidosa y húmeda.
Mateo gruñó, enredó los dedos en el cabello rubio corto de Lucas y empujó más profundo.
—Así, chúpala bien, joder. No pares.
Pero Mateo no aguantó mucho. Tiró de Lucas hacia arriba, lo giró contra la pared y le bajó los pantalones de un tirón. El culo suave y redondo de Lucas quedó expuesto, y Mateo escupió en su propia polla antes de posicionarla contra el agujero apretado. Sin preámbulos, empujó con fuerza, penetrando el culo de Lucas de un solo golpe brutal. Lucas soltó un gemido ahogado, el dolor mezclado con placer intenso mientras la polla de Mateo lo abría por completo.
Follaron rápido y ruidoso. Mateo embestía sin control, golpeando el culo de Lucas contra la pared con cada embestida profunda. El sonido de piel contra piel resonaba en el baño vacío: chapoteos húmedos, gemidos ahogados y el eco de sus cuerpos chocando. Lucas apretaba las paredes del cubículo, sintiendo cómo la polla de Mateo lo follaba sin piedad, rozando su próstata una y otra vez.
—Más fuerte, no pares —jadeó Lucas, sudando, con la piel suave brillando bajo la luz fría.
Mateo aceleró, sudando también, agarrando las caderas de Lucas con fuerza mientras follaba como un animal. Ambos ignoraban el riesgo; cualquier momento alguien podía entrar y escuchar los golpes, los gemidos y el olor a sexo que llenaba el espacio. Lucas sintió su propia polla dura y goteando sin tocarla, el placer subiendo rápido mientras Mateo lo usaba contra la pared.
Los jadeos se volvieron más intensos, el sudor corría por sus espaldas, y Mateo siguió penetrando con embestidas salvajes, sin importarle nada más que follar ese culo twink hasta el límite.







